Desde la década de los años 70, las preocupaciones ambientales han tomado particular protagonismo en las agendas globales y nacionales. El desarrollo sostenible y el cambio climático se convirtieron en prioridades a partir de los años ochenta con la creación del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático en 1988. Posteriormente, en la COP21 sostenida en 2015, los gobiernos se comprometieron a limitar el aumento de la temperatura media mundial a menos de 2°C por encima de los niveles preindustriales y a continuar los esfuerzos para limitar el aumento de la temperatura a 1,5°C. Este compromiso, requerirá tasas anuales globales de reducción de emisiones de carbono de un mínimo de 3%. Cómo, cuándo y las estrategias para abordar estos compromisos, definirán el impacto en la demanda de energía y la composición de la canasta energética de los países.

 

Dentro de los compromisos de COP21, Colombia se comprometió a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero para 2030 en un 20% a partir del inventario de emisiones de 2010. Si bien Colombia nos es un país con abundantes emisiones, debido a la predominancia de generación hidráulica, su matriz eléctrica es altamente vulnerable a fenómenos climatológicos extremos en los que se presenta reducción de los recursos hídricos disponibles. Esta vulnerabilidad impone la necesidad de diversificar nuestro mix de generación eléctrica, a través de la integración de fuentes de generación de energía renovable no convencional que aporten complementariedad a la matriz existente. 

 

En línea con el creciente impulso hacia un sistema energético bajo en carbono, las energías renovables no convencionales se convierten en una prioridad de acción para los líderes energéticos. Razón por la cual, desde la Asociación de Energías Renovables Colombia SERColombia, se ha trabajado en impulsar la inclusión efectiva de este tipo de generación, que además de contribuir al cumplimiento ambiental conlleva beneficios económicos que se materializan en tarifas a usuarios finales sustancialmente más económicas. Beneficios que han sido evidenciados por países como México, Argentina y Chile en los cuales los precios de la energía renovable no convencional oscilan entre los 20 USD/MWh y los 42 USD/MWh. 

La formulación e implementación de políticas y regulaciones flexibles, para promover las inversiones en energías renovables no convencionales, y su inserción al sistema eléctrico nacional, son claves para que Colombia responda a los retos que plantea la gestión balanceada de su trilema energético y cumpla con los compromisos adquiridos en el Acuerdo de las Partes de París, en el 2015.

 

 

Key Speakers

– Alejandro Lucio, Director Ejecutivo, SER-Colombia, Colombia

– Luis Gilberto Murillo, Ministro de Médio Ambiente y Desarrollo Sostenible, Colombia

– Germán Arce Zapata, Ministro de Minas y Energía, Colombia

– Guillermo García Alcocer, Presidente, Comisión Reguladora de Energía, México

– Dafna Siegert, Directora División Consultoría, Ernst & Young